Le dio calor. También abrazó a Leonardo, su tono era inusualmente suave, hablando con Dulcinea sobre el futuro:
—Cuando la operación sea un éxito, iremos a Suiza a esquiar todos los años. A Leonardo le encantará. Podrás elegir dónde quieras vivir, y para la empresa puedo encontrar un socio o trabajar a distancia.
—Me gustan Inglaterra y Noruega.
—Dulci, ¿dónde te gustaría vivir?
…
Habló bastante, pero Dulcinea permaneció indiferente.
Dentro de ella, una risa fría surgía. Se preocupaba por él, pe