…
Ella ya había experimentado su crueldad.
Dulcinea se rio suavemente, con ironía:
—¡Qué bien lo has escondido todo este tiempo! Luis, tú también estás sufriendo, ¿verdad? Todos estos años, has estado al borde de cómo torturarnos, el alcohol y las mujeres son tus anestésicos, y esa marca de cigarros es tu consuelo mental… Pregúntate a ti mismo, ¿has salido de la cárcel?
—¡No!
—Luis, en realidad sigues viviendo en la prisión.
…
Luis dejó escapar una ligera risa sarcástica:
—Dices mucho, pero no p