La villa estaba cálida y las empleadas eran mujeres mayores. Ana no se preocupó por su apariencia. Pero no esperaba que Mario llegara tan temprano con dos niños y un médico. En ese momento, la doctora estaba dando masajes a Carmen y le había recetado hierbas suaves. Carmen dijo que las hierbas eran reconfortantes.
Mario estaba parado a un lado, observando. El primer día del año nuevo, se vestía con especial cuidado: camisa blanca, traje de tres piezas hecho a mano, con un abrigo fino encima. Baj