Ignoró el cuerpo embarazado de ella, causando un estruendo.
La cama blanda emitía crujidos continuos, tan intensos que el cuadro en la cabecera cayó al suelo. Luis, impaciente, lo arrojó a un lado y luego acunó su cuerpo, atrayéndola con fuerza hacia él.
No, no…
Sus ojos se llenaron de lágrimas, y su visión se volvía cada vez más borrosa.
Antes la había dejado sola, pero nunca había sido tan cruel.
¡Parecía enloquecido!
Luis no solo la poseía, sino que la examinó minuciosamente, decidido a volve