Mario la observaba desde la distancia…
De pronto, recordó los tiempos en que Ana, cautelosa incluso para pedirle diez mil dólares, le parecía una enredadera; la actual Ana se mostraba como una rosa, bella pero peligrosa…
El ocaso naranja ardía como fuego.
El Rolls-Royce Phantom plateado se alejaba lentamente de la villa, y el corazón de Mario quedaba vacío… Ella había partido, finalmente.
Él empezó a anhelar su próximo encuentro.
…
Veinte minutos después, Ana conducía hacia una villa independien