—¿Qué más podríamos hacer?
Mario sonrió con tristeza y la miró con intensidad, ambos temblaban notoriamente. No era deseo físico lo que sentían, sino una conexión emocional profunda que nunca antes habían experimentado. A pesar de conocerse desde hacía más de una década, de haber estado casados durante años y de compartir alegrías, tristezas y dos hijos, nunca habían alcanzado un nivel de entendimiento tan profundo y explícito.
En los ojos de Mario brillaba un deseo intenso por ella, pero él lo