Mario había esperado todo el día, solo para enfrentarse a su rechazo. Se encontraba desolado, pero guardó silencio, pues hoy celebraba su cumpleaños y sabía que en el vestidor lo esperaban numerosos regalos de amigos y familiares…
Ana, por su parte, no deseaba empañar ese momento.
Esbozó una sonrisa forzada y dijo:
—Me daré un baño y después abriré los regalos.
Mario la acercó suavemente hacia sí, rozando su ropa al hablar con una voz ronca:
—¿Por qué no nos bañamos juntos?
Ana declinó con delic