Capítulo 371
Ana estaba preocupada y se sobresaltó.

Mario encendió la luz y con voz suave dijo:

—¡Soy yo! ¿Qué pasa?

Bajo la luz tenue, Ana no respondió de inmediato; sólo lo miró fijamente, indecisa sobre cómo comenzar a hablar. Su expresión era inusualmente tierna, y Mario, incapaz de resistirse, la abrazó y la besó frente al tocador…

Ana se mostró reticente; aunque la luz era intensa, temía despertar a los niños, así que se dejó llevar con reservas. Sin embargo, parecía distraída…

Mario se detuvo, respira
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