Las palabras de él empañaron la mirada de Ana. Cerró la puerta tras de sí y se envolvió mejor en su chal, susurrando:
—¿Para qué traer eso a colación? Mario, eso ya es historia.
De improviso, Mario le lanzó una pregunta cargada:
—Entonces, ¿qué es lo que importa ahora?
Apartó el juguete de Emma y, antes de que Ana pudiese reaccionar, la acorraló contra la entrada de una manera inesperada. La luz resaltaba su belleza sin igual.
La mirada de Mario era penetrante, observándola detenidamente antes d