Cecilia temblaba los labios continuamente...
Después de despedir a Cecilia, Mario regresó al dormitorio principal en el segundo piso. Quería llamar a Ana para cenar juntos, ya que hacía mucho tiempo que no compartían una comida adecuadamente. Planeaba vivir bien con ella a partir de ahora.
Al abrir la puerta del dormitorio, vio los regalos que había enviado, apilados descuidadamente en un rincón, como si sus sentimientos hubieran sido descartados por ella.
Mario sabía que Ana lo hacía a propósi