Después de tres días en los que Gia ha estado triste y un poco distante de Gael; ella se levanta temprano, se ducha y se dirige a la cocina para prepararse un té.
Gia se sienta frente a la ventana que se encuentra en una parte de la sala, para apreciar la fina lluvia a través del cristal.
Un suspiro triste sale de su boca, acto seguido, ella sorbe su bebida caliente con parsimonia y expresión pensativa.
—¿Cómo te sientes hoy, mi amor? —dice Gael acongojado, quien se aparece de repente en la sal