Un silencio tenso inunda el salón y las miradas de las tres personas se posan sobre Leoncio.
Por su parte, Katrina siente que todo se torna borroso, el corazón le late muy rápido y los ojos empiezan a parpadearle de forma involuntaria.
«Voy a matar a Leoncio», piensa aterrada; sin embargo, quien encarniza ese deseo es Gael, que se lanza encima del alfa rubio con tirria.
Con un gran gruñido, Gael empuja a Leoncio mientras estudia su próximo ataque. Por su parte, el alfa rubio resbala sin caerse,