El alfa se pasea de un lado a otro en su estudio, con un vaso de licor en su mano derecha. Resopla con hastío y se peina el cabello con los dedos mientras mira a un punto fijo.
—¡Me vas a volver loco, mujer! —sorbe de su bebida.
En ese momento, él escucha toques en la puerta y se sienta en el borde de su escritorio, antes de permitir que su visitante entre.
—¿Bebiendo tan temprano? —Ámbar levanta una ceja, como si lo juzgara.
—¿Qué quieres? —interpela cortante, puesto que no se encuentra de hum