Los gemidos se unen al chasquido que sus partes unidas provocan, con cada empuje que viene de las caderas de él.
—Ah... —gime Katrina, enloquecida con las embestidas deliciosas que le provocan un placer desconcertante.
—¡Toma todo de mí, mi loba! —Empuja con fuerza—. Soy tuyo. Llévate mi voluntad y aspira mi esencia, hasta que tu alma y la mía sean una.
—Vaya... —jadea, luego se relame los labios—. Hasta poeta me saliste.
Leoncio estalla en carcajadas.
—Para que veas que no solo soy una cara bo