El aliento de Leoncio choca contra la piel sensible de Katrina, provocando que varias corrientes de placer viajen por su cuerpo y que el pulso se le acelere.
—A mí no me importa si usas ropa interior o no. ¿Por qué eres tan atrevido?
—¿Cómo pretendes que sea contigo? Eres mi mujer, a ti es que tengo que calentarte.
—¡Ja! Se necesita más que una tonta alusión para excitarme, alfa creído.
—Ummm... —Él la olfatea y sonríe airoso—. Puedo oler tu excitación, mi hermosa loba, así que conmigo no tiene