Noah caminaba por el perímetro. Los guardias lo saludaban con reverencias. Él respondía con asentimientos breves.
Pero su mente se había quedado en otro lugar.
En aquella habitación. En aquel momento.
Las manos de Leah sobre su piel.
El recuerdo era brutal. Todavía podía sentir el peso de sus dedos. La suavidad del paño húmedo. La calidez de su aliento contra su pecho.
La gota de sudor que bajaba por su cuello.
El escote de su vestido.
Su cabello castaño claro, casi rojizo, que caía s