Al llegar la tarde, después de terminar con sus pendientes, Noah se dirigió a la habitación de Leah.
Los pasillos estaban en silencio. Sus botas resonaban contra la piedra con cada paso. Llevaba el cuerpo tenso desde la mañana. Una reunión tras otra. Informes de guardias. Reportes de frontera. Decisiones que tomar. Pero su mente había estado en otro lugar todo el día.
En ella.
Su hija era la razón principal para esta visita, se dijo a sí mismo. Aunque también quería averiguar de qué se trataba