Eira lavaba las heridas de Leah cada ciertas horas. Aunque no eran profundas, debido a su estado tan débil, cualquier bacteria podía entrar y evolucionar a una fuerte y mortal infección.
Su cuerpo desnudo y pálido quedó tendido en la cama.
El alfa iba dos veces al día a darle de su energía.
—No es necesario… —le dijo Eira al segundo día—. Parece que su lesión podría ser derivada de su cerebro. Tal vez el golpe al caer o…
—¿En cuánto tiempo estimas que despierte? —Noah no quiso escuch