—Yo… —su voz era un hilillo tenso; sus ojos se clavaron en las manos unidas del alfa y esa maldita intrusa—. Traje... la medicina. Y algo de comida.
Michelle hizo un esfuerzo visible por enderezar los hombros, pero su postura seguía rígida, desafiante en su silencio. Los fragmentos de los utensilios esparcidos a sus pies.
Noah soltó lentamente la mano de Leah, sin apartar los ojos de Michelle. Su expresión era una máscara de piedra.
—Recógelo —ordenó, su voz semejante a un látigo—. Y ten más cu