C67-¿TÚ QUIERES A MAMÁ?
Después de esa noche, las salidas entre Angelo y su hija se volvieron frecuentes. No eran grandes planes ni gestos para impresionar. Eran tardes simples, helados después de clases, paseos cortos, risas que antes no existían y en todo ese tiempo, Aurora se mantuvo al margen.
Al principio le costó más de lo que quiso admitir, pero con los días se volvió llevadero. Porque ver sonreír a Angela le llenaba el pecho y valía la pena.
Sin embargo, no vio venir lo que estaba por