C4-QUIERO DEJAR A MATEO, AHORA MISMO
El coche cruzó las enormes puertas de hierro de la mansión ducal y avanzó por el camino de grava hasta detenerse frente a la escalinata principal. Bianca bajó del auto con movimientos rígidos. Harold ya estaba en la puerta, observando la escena con esa mirada que lo decía todo sin pronunciar palabra.
—Harold, que preparen a Thomas de inmediato —ordenó Bianca, sin detenerse—. Que cene en su cuarto y que su nana lo acueste. No quiero que baje.
—Como usted mand