C24-CELOSO DE MÍ MISMO
Bianca llegó a la mansión antes que él. Subió las escaleras de dos en dos, tacones en la mano, entró en su habitación y cerró la puerta con llave.
Se quitó el vestido rojo de un tirón, lo dejó caer al suelo como si quemara y se metió en la cama en ropa interior. Se tapó hasta la cabeza e intentó dormir. Pero el beso de Mateo volvía una y otra vez: la presión de su boca, el gruñido bajo, la forma en que la había apretado contra la pared como si no pudiera esperar ni un seg