80. Sin saberlo
Maya contiene la sonrisa y la observar marchar.
Suspira. El día debe arrancar como debe ser. Ella, debe encontrar la manera de disipar los pensamientos. Urge sentirse plena otra vez. Le urge, ver a Maximiliano pero en este punto, en estos momentos en donde sino la imagen suya regresando hacia sus brazos, no cree tener las agallas hacerlo esa vez.
Una vez que sostiene la mirada del reloj, ya dan las cinco. El tiempo siendo aliado suyo también la hace volverse más rápida y atenta, y ahora conside