125. DeSea
Mauricio Seati extiende sus cejas hacia arriba, y se propone a sonreír con suavidad.
—No, corazón. Todo está bien —su sonrisa se muestra. Radiante. Tuvo mucho tiempo corriendo de sus amigos y amigas por tener a un padre, según todos ellos, tan atractivo. La había tenido a la misma edad que tiene ahora, y no sintiendo que ronda cerca de los sesenta, Mauricio Seati sigue encantando con su sonrisa y sus ojos azules y pelo negro. Maya lo abraza. Su padre siempre la ha consentido, y viéndolo aquí