Pazola era una pequeña ciudad en un país lejano, donde por la mañana las calles solían permanecer tranquilas, sin mucha actividad.
Nicolás había decidido quedarse allí de manera temporal, precisamente porque disfrutaba de la serenidad que ofrecía el lugar.
Cada mañana dejaba a Yulia en la guardería y, en el camino de regreso a casa, se desviaba hacia el mercado para comprar los ingredientes del día. Esa noche pensaba preparar rábano, aunque a Yulia no le gustaba mucho, pero también su plato fav