En un hospital privado de Estelaria.
Diego estaba sentado en su silla de ruedas, mirando con un semblante oscuro a Flavio, el asistente de Armando.
Flavio, algo incómodo, intentó forzar una sonrisa. No quería estar allí, pero no tenía otra opción. Tratando de mantener la calma y, comenzó a hablar:
—Diego, el presidente está gravemente enfermo. El Grupo Herrera necesita que regrese para gestionar la empresa.
—¿Está enfermo? Eso es algo poco común —respondió Diego con una sonrisa irónica.
Flavio,