En el avión, Julio se volteó hacia el hombre que estaba leyendo un libro de medicina y le preguntó muy curioso:
—¿Cómo es que de repente vas a Brisalia?
¿Y por qué llevarlo precisamente a él como acompañante?
—Voy a operar a un paciente.
Y de paso, a ver a alguien.
—Pero hombre, si vas a operar a un paciente, ¿por qué me llevas contigo?
Esa es en realidad la verdadera pregunta.
Diego tomó el café que le ofreció la azafata, le agradeció y luego respondió a Julio:
—Tu presencia será muy útil.
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