El hombre lanzó una ligera sonrisa mientras tomaba delicadamente su pie para ayudarla a ponerse los zapatos.
—Esta noche nos quedaremos en la residencia de los Herrera. Mañana nos trasladaremos a otro lugar —explicó con tranquilidad.
En resumen, solo tendría que soportar una noche más.
—De acuerdo —respondió Marina, con evidente desinterés. Ya estaban allí; no tenía más opción que aceptar y seguir adelante.
...
En el salón principal de la casa de los Herrera, Leticia miraba distraída hacia la pu