—¿Quién ha llegado? ¡Ah, es la secretaria Díaz! —dijo sarcásticamente Tomás, mientras miraba a Marina de arriba abajo. Al ver que llevaba mangas y pantalones largos, chasqueó con rabia la lengua.
Marina, viendo que Camilo solo le echó una mirada indiferente, contuvo un poco sus emociones.
—Señor Zamora, por lo sucedido la última vez, realmente lo siento mucho.
—Mientras te bebas esta botella de licor, aceptaré tus disculpas.
Tomás empujó una botella de licor directo hacia ella, con un semblante