—Te espero abajo.
—No voy a bajar, no tengo tiempo alguno.
—Pegué tus calzones con dibujos de cerditos en la puerta. —Marina guardó absoluto silencio. —Recuerda salir a recogerlos.
Diego colgó el teléfono, mientras Marina dudaba. Si Diego realmente sería capaz de hacerlo.
A Marina le preocupaba que alguien pasara por su puerta a la mañana siguiente y viera los calzones con el dibujo de un cerdito.
Diego debería estar abajo en este momento y, no en la puerta.
Marina dudo por un instante