Regina llevaba días sin ganas de salir desde que regresó de Estelaria. Cada vez que pensaba en su hijo, simplemente no podía encontrar fuerzas para animarse.
Araceli, viendo su estado, decidió ir a buscarla directamente para invitarla a salir.
—Señora Regina, ¿por qué no vamos a jugar a las cartas? —dijo Araceli, sonriendo con amabilidad.
Regina respondió con una sonrisa algo forzada.
—Ok, dame un momento para cambiarme.
Cuando Regina bajó, ambas salieron juntas.
Mientras caminaban, Araceli, con