Yulia le pidió a Baltasar que la esperara un momento, mientras ella subía enseguida a ducharse y prepararse para salir.
Antes de irse, fue a darle entusiasta un choque de manos a su hermano.
—¡Iker, hoy es un día para darlo todo!
—¡Hermana, vamos con todo!
Después de su choque de manos, ambos se miraron fijamente a los ojos, con las lágrimas casi a punto de caer. Se dieron ánimos mutuamente por haber logrado levantarse temprano para hacer ejercicio.
Marina no pudo evitar sonreír. Era increíble v