Ismael le marcó a Yulia para contarle lo que Augusto había dicho.
—¿La amante?
Yulia escuchó lo que Ismael le contó y levantó la mirada hacia sus padres, que estaban sentados debajo de una sombrilla, no muy lejos de ella.
Sonrió. Su papá ni de broma sería un don Juan, y su mamá no sería de esas mujeres que se meten en los matrimonios ajenos.
Lo que Augusto había dicho, simplemente le pareció algo desagradable.
Yulia le agradeció a Ismael por el celular:
—Muchas gracias por defenderme.
Ismael res