En ese momento, en la oficina del presidente del Grupo Herrera, Daniela miró de reojo el mensaje que Lidia le había enviado y luego marcó el celular interno.
—Baltasar, baja a recibir a la señorita Lidia, por favor.
Baltasar obedeció y colgó la llamada. Tomó apresurado el ascensor directo hacia abajo.
Al salir del edificio, lo primero que vio fue a su amada Yulia. Parecía que su novia estaba discutiendo en ese momento con alguien. Y esa persona no era otra que Lidia.
Baltasar aceleró el paso, se