—Sí, hace un tiempo vi a Yulia en Marbesol. La subió a un auto un hombre que no conocía —dijo Camilo, con un tono bastante sombrío—. Podemos usar esa información sobre Yulia para distraer a Marina y Diego, así no prestarán atención a lo que estamos haciendo.
Vera se emocionó, reflexionando sobre lo que Camilo acababa de decir.
—Yo me encargaré de eso. Camilo, confío en ti. Eres nuestra única esperanza. En cuanto te establezcas, ya no tendremos que temerle a Diego.
Camilo esbozó una sonrisa débil