Marianela escupió con rabia hacia la casa de ese maldito que estaba enfrente y, furiosa, se dio la vuelta para regresar a su casa. En cuanto entró, marcó de inmediato el número de Camilo.
Cuando Camilo contestó, Marianela no perdió ni un segundo y comenzó enseguida a despotricar, sin filtros, que Julia había pasado la noche en la casa de otro hombre.
Camilo, que ya tenía en mente usar un viaje de negocios relámpago como excusa para irse al extranjero, escuchó el tono furioso de su madre y, con c