La esposa del alcalde les llevó dos tazas de agua a los visitantes.
—Gracias —Rufino y su compañero tomaron con gusto las tazas y agradecieron con amabilidad.
—¿De dónde vienen ustedes? —preguntó con cierta curiosidad el alcalde.
—Somos de Luzara, hemos trabajado un poco y ahorrado algo de dinero. Ahora estamos pensando en alquilar tierras para cultivarlas —respondió con gracia Rufino con una sonrisa.
—¿Y qué piensan sembrar? —preguntó el alcalde, bastante interesado.
—Queremos cultivar frutas,