Camilo ordenó a los guardaespaldas que trajeran de vuelta a Macarena, y con una siniestra mirada la fulminó:
—Maca.
La intensidad en los ojos de Camilo logró calmar a Macarena.
Marina, a través de los guardaespaldas, encontró la mirada de Camilo y, sin dudarlo un segundo, dijo:
—Señor Camilo, sinceramente espero que cuando los de la familia Jurado se crucen conmigo, finjan mejor no conocerme, ¿de acuerdo? Desde ahora, felicito por adelantado al señor Camilo y a la señorita Yadira por su boda. Yo