Diego desabrochó los primeros botones de su camisa.
Se humedeció un poco los labios.
Abrió WhatsApp y le escribió un breve mensaje a Marina:
—¿Tú le metes el dinero a otros hombres en sus calzoncillos?
Guardó el celular, y con una expresión indiferente, le habló:
—Hoy me la llevo.
Estas palabras iban dirigidas directamente al grupo que estaba frente a él.
En este lugar, si alguien de afuera entraba, era raro que lograra salir. Los que intentaban escapar de allí casi siempre termina