—Josefa, ¿por qué Yolanda no se va a casar con Victor? —preguntó Fátima, con un tono de voz llena de duda.
Josefa, con tono decidido, respondió:
—Fátima, no voy a dejar que Yolanda sea mi nuera.
Los ojos de Fátima se humedecieronen el llanto y la desesperación un poco.
Sabía lo que esas palabras significaban, le daban una pequeña esperanza, pero también sabía que él no la amaría.
Suspiraba profundo, tratando de calmarse, y con un tono de voz suave dijo:
—Josefa, sé que lo dices con buena intenci