Victor entró primero a la habitación para ver a Marina, y luego salió del hospital con Yolanda.
Cuando Yolanda se sentó en el auto, Victor no perdió tiempo y la abrazó, levantándola amoroso para ponerla sobre sus piernas.
El calor de su cuerpo la envolvió totalmente.
—He intentado llamarte estos días, ¿por qué no me contestas? —dijo Victor, con la voz grave y un tono algo quejoso.
Yolanda instintiva bajó la mirada y, en un susurro, le preguntó:
—¿No estabas ocupado con lo de tu mamá? ¿Cómo está