—Maca, pídele disculpas ya. —Ordenó Noemí con furia.
Macarena, a pesar de la mirada fulminante de Noemí, no parecía estar del todo convencida.
Marianela, conociendo bien a su hija, le apretó con fuerza la mano, advirtiéndole:
—Pídele disculpas en este momento al señor Diego.
—No tiene que pedirme disculpas a mí. Que se disculpe con Nina —dijo Diego de pronto, suavizando un poco su actitud sombría y hablando con indiferencia.
—Mi nieta a veces no sabe comportarse... Le pido a usted, señ