La charla entre Mateo y Enrique estaba llena de desprecio hacia Marina. Ambos pensaban que sacarla del poder en el Grupo Zárate sería como pan comido. Después de todo, era solo una mujer sin respaldo.
Enrique soltó una risa sarcástica y dijo:
—Cuando la vea mañana, le voy a dejar claro que tener acciones del Grupo Zárate es tan complicado como agarrar un hierro al rojo vivo.
Pablo, aún algo nervioso, intervino con cautela:
—Pero ojo, hay que tener cuidado. Ella estuvo poco tiempo al mando, pero