La voz de Eduardo, amable y llena de emoción, dejaba en claro lo mucho que significaba para él reencontrarse con su hija después de tantos años.
Leticia casi deja caer la caja de dulces que llevaba en ese momento. La sorpresa y la rabia la golpearon con fuerza, pero logró mantener la compostura.
Pensó, molesta: ¿Cómo es posible? Esa persona me aseguró que esto no pasaría. ¿Qué clase de ayuda es esta, si Eduardo ya lo descubrió todo?
Apretó los labios, respiró profundo y empujó la puerta. Entró c