—Es la última vez que regreso. —Marina dejó enojada el celular a un lado mientras hablaba.
Diego, notando el tono serio de Marina, decidió mejor distraerla con otra cosa. Con un gesto relajado, empezó a acariciar suavemente su cabello:
—Esta noche te ayudo a lavar el cabello.
Marina lo miró con cierto escepticismo:
—No hace falta, mejor búscame una joven para que lo haga.
No podía confiar del todo en que Diego supiera lavar muy bien el largo cabello de una mujer.
—¿Qué pasa, Nina, no