El avión aterrizó en Marbesol justo a las ocho de la noche.
Marina había tomado un analgésico, el cual tenía un efecto sedante.
No pasó mucho tiempo tras el despegue cuando Marina se quedó dormida.
Diego, al verla profundamente dormida, temía que pudiera golpearse de forma accidental su mano herida mientras dormía. Por eso, tomó con suavidad los dedos de Marina entre los suyos.
Cada vez que ella se movía, Diego lo notaba de inmediato.
Cuando el avión aterrizó, Marina seguía aún dormida.