Vera hizo un comentario breve, cumpliendo con un pequeño favor, sin ver la necesidad de complicarse la vida ayudando más de la cuenta a Leticia.
Leticia, que no era ninguna ingenua, le agradeció cortésmente.
Su situación era algo incómoda, ya que, aunque no estaba casada con Diego, tenía la fortuna de pertenecer a la distinguida familia.
Mientras Yolanda se acomodaba en el sofá, abrazando un cojín y mirando la televisión, Vera y las demás aguardaban pacientemente la hora de partir rumbo a la gal