Luis decidió ir a Residencial La Felicidad por impulso.
Leticia, con un vestido suelto, se miró el vientre.
—Luis, qué sorpresa verte. ¿Qué te trae por aquí? —sonrió.
Al ver su rostro radiante, Luis se tranquilizó.
—Pensé que estarías deprimida y quise pasar entonces a verte.
—¿Por qué? —preguntó ella, extrañada.
—Por Diego y Marina —respondió él sin rodeos.
Leticia bajó la mirada y apretó los labios.
—Estoy bien, Luis.
No dijo más.
Luis se levantó.
—Si necesitas algo, solo avísame.
Leticia lo d