Diego soltó una ligera risa mientras devoraba los fideos.
Al terminar, lavó juicioso el plato, salió de la cocina y se sentó junto a Marina.
—No quiero irme esta noche. Yolanda no regresará.
Marina le lanzó una ligera mirada y revisó las redes sociales de Yolanda, donde vio varias fotos de una actuación.
—Me gustaría ir también. Estoy aburrida en casa —dijo sonriendo.
Diego la levantó y la sentó en sus piernas.
—Conmigo, te aseguro que no te aburrirás.
Con una mano en su cintura, tomó la chaque