El auto negro avanzaba a gran velocidad por la carretera, frenando y volviendo a arrancar por el tráfico.
Era hora pico, y Marbesol estaba particularmente concurrido.
Camilo revisó atento algunos correos y, al recordar a Marina deshaciendo la corbata de Luis, frunció los labios, sintiendo un leve desagrado.
De repente sonó su celular.
—Camilo, voy a Luzara a promocionar el álbum. No estaré en Marbesol. Regresa pronto a casa a ver a nuestra hija —dijo Yadira con una voz suave.
Camilo sabía que a